lunes, 21 de julio de 2008
Hoy es Gerónimo
querido hijo: este es un apunte a las corridas que tengo en la punta de la lengua desde algunos días. No sé qué es lo que viene pasando, tal vez que estás grande y te movés en el medio de nosotras (mami dice que te gusta estar en el medio y es fácil suponerlo, a cualquiera le gustaría), tal vez cierta agitación política (sí, eso existe) que me trajo remedos de otras épocas. Lo cierto es que tengo ganas de dejar por escrito, una vez más, el orgullo que me da que vayas a instalarte entre nosotras. Que no fue azar ni mucho menos este camino que estamos alisando para tí. Que vas a llegar a una familia de hermosas guerreras -lo digo también por tu hermana mayor, por las madres que nos parieron a nosotras y que me perdone el abuelo Roberto por usar el plural en femenino, una inversión a la regla que ya va a desbaratar el muchachito que está llegando. Que hemos elegido un padre para vos, elegido entre la constelación de padres posibles porque creemos en su capacidad de amar, de sentir y de pisar por la vida con pie liviano -algo que a mami y a mí nos cuesta tanto. Que ese es un bonus track para vos y sólo para vos, nosotras estamos tan bien en nuestro huevo, tan confortables, tan felices de habernos encontrado que a veces nos cuesta ver más allá de esta nave madre en la que nos embarcamos para dibujar nuestro propio y cálido rumbo. Querido hijo, hoy llamado Gerónimo, como un indio que no quiso rendirse, que se negó a desaparecer, que finalmente se entregó para salvar a los que quedaban entre los suyos, el apunte a las corridas tenía la gracia de decirte que nuestra ilusión es fundar otra dinastía, una en la que siempre las manos estén tendidas para festejar con otras, para auxiliarse mutuamente. Una en la que no sea un escándalo gozar de lo que sea, una dinastía o lo que sea, que se yo, una estirpe, que sepa que quemarse no es sólo cenizas y desaparecer si no también atravesar las llamas para revisar después el mapa de las heridas, porque vale la pena saber de qué se trata el fuego y no llorar cuando se ven los palos secos. A este nido queremos traerte, acá te esperamos con los brazos y los corazones, y el cuerpo y lo que sea necesario, todo bien abierto.
lunes, 14 de julio de 2008
inolvidables
otras reacciones inolvidables:
El padre de paputi: ¿Cómo sabés que es tuyo?
La tía paterna de mami: Entonces... vas a ser... lo que se dice... mamá.
Alice, empleada de mi tía: Pensé que era un chiste, ahora te felicito.
Mi tía: ...
Otra madre lesbiana: Lo de ustedes es muy difícil, tendrían que hacer un subgrupo (en ocasión de formar un grupo de madres lesbianas)
El padre de paputi: ¿Cómo sabés que es tuyo?
La tía paterna de mami: Entonces... vas a ser... lo que se dice... mamá.
Alice, empleada de mi tía: Pensé que era un chiste, ahora te felicito.
Mi tía: ...
Otra madre lesbiana: Lo de ustedes es muy difícil, tendrían que hacer un subgrupo (en ocasión de formar un grupo de madres lesbianas)
coming out
La panza es inocultable desde hace rato y el barrio lo notó sin decir una palabra. Salvo un gesto de nuestro amigo almacenero y milico -el joven viste uniforme de fajina cada tanto- que tomó el pack de botellas de agua de manos de mami y las depositó escaleras arriba, tuvieron la cortesía de no preguntar hasta que nosotras hablemos. Y lo hice de sopetón, una mañana que fui a comprar la leche. Es cierto que mezclé algunas noticias tan evidentes como la panza: la obra que estamos haciendo, por ejemplo, el abandono de nuestra empleada doméstica, justo ahora que viene un bebé en camino. Ah, dijo la joven almacenera, es verdad lo que yo ví entonces. Y después la pregunta del millón: ¿están contentas? ¿era buscado? Sí, claro, entre nosotras no hay accidentes, dije, fue una inseminación artificial casera, con un amigo. Demasiada información. ¿con un médico amigo? no, con un amigo que nos dio el frasquito, alguien que en el futuro será el padre.
volví lo más rápido que pude, después de las felicitaciones es justo que la sorpresa y las preguntas posibles maduren en soledad.
A la carnicera de la esquina, la que nos provee de los frescos con cuenta corriente -delicia de otro tiempo que obtengo cada vez que llego a un barrio como forma de sentirme parte-, no tuve que darle la noticia. Tal vez los almaceneros se la habían contado. Pero insistió en llamar "tu amiga" a mami. No es mi amiga, Norma, es mi esposa. Ella, como si nada, siguió contando el dinero que acababa de pagarle -buen momento para declaraciones- y sólo al terminar re preguntó: ¿qué me dijiste cuando te hablé de tu amiga? Que es mi esposa, Norma.
Ah!
volví lo más rápido que pude, después de las felicitaciones es justo que la sorpresa y las preguntas posibles maduren en soledad.
A la carnicera de la esquina, la que nos provee de los frescos con cuenta corriente -delicia de otro tiempo que obtengo cada vez que llego a un barrio como forma de sentirme parte-, no tuve que darle la noticia. Tal vez los almaceneros se la habían contado. Pero insistió en llamar "tu amiga" a mami. No es mi amiga, Norma, es mi esposa. Ella, como si nada, siguió contando el dinero que acababa de pagarle -buen momento para declaraciones- y sólo al terminar re preguntó: ¿qué me dijiste cuando te hablé de tu amiga? Que es mi esposa, Norma.
Ah!
miércoles, 2 de julio de 2008
Boro ha empezado a convertirse en Romeo.
Suena bien, Romeo, aunque todavía me cuesta pronunciarlo y apenas puedo imaginarme un diminutivo. Mejor, quien quiere un diminutivo que le borre el nombre. Será Romeo, con todas las letras, al menos hasta que otro nombre caiga como éste, perfecto entre nosotras, como una moneda que se cuela por una hendija imposible. Y es que cuesta despegarlo de su origen trágico, la peor parte de lo romántico. sin embargo suena bien, Romeo, si es su nombre.
Suena bien, Romeo, aunque todavía me cuesta pronunciarlo y apenas puedo imaginarme un diminutivo. Mejor, quien quiere un diminutivo que le borre el nombre. Será Romeo, con todas las letras, al menos hasta que otro nombre caiga como éste, perfecto entre nosotras, como una moneda que se cuela por una hendija imposible. Y es que cuesta despegarlo de su origen trágico, la peor parte de lo romántico. sin embargo suena bien, Romeo, si es su nombre.
culpa
El tiempo pasa muy rápido, en general. Incluso hoy que tengo el día libre, aunque tomado por la fiebre. Toda una elegancia para el malestar, sencillamente fiebre. temperatura. frío y calor alternativamente, un abandono de la voluntad que podría haber sido deseado si no fuera, en realidad, una expropiación lisa y llana de la voluntad: no tengo el día libre; lo que no tengo es energía para ejercer cualquier voluntad. Por ejemplo, lavar los platos, bañarme, ordenar un poco.
En fin, el cristianismo nunca me abandona. Otras cosas sí.
En fin, el cristianismo nunca me abandona. Otras cosas sí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)