miércoles, 5 de mayo de 2010
media sanción
Hice el intento de quedarme despierta hasta la votación en diputados de la modificación del Código Civil para ampliar el matrimonio a cualquier pareja, sea del sexo o género que sea. no lo logré, apenas prendí la tele y me quedé dormida. lo último que escuché fue el reproche de mami, que está harta de mis últimos ritos antes de dormir, no importa que sea la tele o la lectura. Dice que se va a ir a dormir sola. no le creo. aunque a veces resulta convincente. la cuestión es que no ví el momento histórico -como tampoco lo ví aquella noche en que el vicepresidente nos tuvo en vilo hasta las cuatro de la mañana para mal construir una frase que terminó dando por tierra con nuestras ilusiones de derrotar a la oligarquía. ja.-, pero de todos modos lagrimee esta mañana con la cuenta regresiva del tiempo de votación y un resultado positivo ajustado pero redondo. ¿será que podremos casarnos? ¿tendremos que hacerlo otra vez? la incomodidad resulta de la necesidad de exhibir un amor romántico y a prueba de todo que no siempre está blindado a la vida cotidiana. yo me siento mujercita en estos casos. quisiera festejar pero si no me emociono con mi chica para qué. en fin, valía la pena anotar que tal vez vayamos por una libreta de matrimonio. yo creo que a nuestro hijito le gustaría. y a su mami marta, tan apegada ella a las viejas costumbres, también.
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