Boro ha empezado a convertirse en Romeo.
Suena bien, Romeo, aunque todavía me cuesta pronunciarlo y apenas puedo imaginarme un diminutivo. Mejor, quien quiere un diminutivo que le borre el nombre. Será Romeo, con todas las letras, al menos hasta que otro nombre caiga como éste, perfecto entre nosotras, como una moneda que se cuela por una hendija imposible. Y es que cuesta despegarlo de su origen trágico, la peor parte de lo romántico. sin embargo suena bien, Romeo, si es su nombre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Romeo como Boris son sin diminutivo y se lo merecen por Grandes.
Un abrazo
Anyi
Publicar un comentario