lunes, 10 de marzo de 2008

justicia

dado que este es un espacio clandestino, sólo ella y yo sabemos de qué se trata voy a pasar a la intimidad rápidamente: ¡gorda, me veo muy fea en el espejo!
ya sé que me lo merezco, por haberte dicho pinchuda ahora parezco un puercoespín inofensivo porque encima se me enrulan las puntas pero sólo las puntas del casquito que me dejaste como recuerdo antes de irte de viaje. ya sé que yo te pedí; y no sólo eso, después también tijeretee en el más literal y aburrido sentido de la palabra.
pero la verdad es que si reincido esta vez, otra vez, mientras tengo que trabajar es porque pinchuda o no, la vida está lejos de ser difícil a tu lado. la vida es con vos, mi amor, una sorpresa constante, un corazón de sandía, un sol como el de esta mañana en que empieza el otoño, unos picos de euforia otros de emoción otros de dolor compartido otros de siesta abrazadas otros de ganas de hacer planes y sin picos ni picadas, planes, placeres, planos, plenos de tu manera y de la mía de ir reparando nuestros corazones, transitando los desiertos, durmiéndome en tu grava, buceando en tus ojos. te amo, linda, chiquita, mamita, te amo y la promesa de que esto sigue es mejor que el sol de otoño y el corazón de sandía, y la flor del cáctus de nuestra entrada y machu picchu de tu mano y la pastillita de la felicidad incorporada a la venas liberando su veneno, contaminando, haciéndome reír y llorar. te amo y te extraño cada minuto que no estás.
no alcanza, no hay carta de amor que alcance, pero igual voy a seguir intentando escribirla.

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