mejor todavía que el viernes, hoy es cuando la cuesta empieza a bajar.
mañana tenemos nuestra primera visita a la obstetra, hemos contado los días en secreto para saber qué pasa dentro de mami, para saber que boro existe y se mece indiferente a nuestra ansiedad.
no tengo muchas más palabras. las justas me sobran para que se me frunza la cara mientras escribo.
decir obstetra o decir mami.
darme vuelta en la cama y recordar que boro espera su turno para latir entre nosotras.
decir nosotras.
por más que pujo por seguir apretando las teclas las palabras se avalanzan y me dejan muda frente a la ventana de la cocina que ya es verde como queríamos hace unos años, cuando plantamos los gajos de la enamorada del muro.
el tiempo puede ser un aliado del deseo cuando éste se da chance de extender sus raíces. hundirse en el tiempo con quien hace una flexión y provoca el salto.
¿nada más que eso? ¿esperar y no desesperar?
de ningún modo.
no he estado esperando. al contrario, he ido modelando un presente cada vez por que si de algo puede jactarme es de ser precavida. es la mirada sobre el hombro la que dice que el tiempo cuenta. que podría rastrearse un sentido para la sucesión de pasos que se imprimen a veces uno sobre otro.
Esto que tengo se parece a lo que quería.
Lo que viene es lo que quiero.
lo demás, seguiré modelándolo.
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