miércoles, 2 de abril de 2008

el principio

A los tres nos cuesta recordar cuál fue el verdadero principio de la aventura boro.
Yo sé que al principio estuvo el amor. un amor arrasador como un fuego que me dejó en blanco y me obligó a escribirme, otra vez, de nuevo. sobre las mismas cicatrices, yo, nueva.
Algunas marcas visibles: el pelo y las uñas cortas. Otras, las mismas, esa pasión por arrojarme a la hoguera y en medio del incendio ponerme (ponernos) a reconstruir el nido.
El miedo, es cierto, me trae nostalgia por las naves quemadas. Pero qué importa si el mar es tan ancho y la historia me enseñó a nadar.
También se que al principio estuvo el deseo de mami. Y el mío, más díscolo. A veces sí, a veces las ganas de cerrar la burbuja en nuestras noches a la deriva, en los derrapes de a dos, en los viajes prometidos.
Y sin embargo, el deseo de mami, y el mío, tan díscolo; ninguno se dio tregua.
Fui yo la que eligió a papi, yo que tengo que inventar mi lugar en la historia aunque deseo otra voz que me diga mamá tanto que no dudo que voy a merecer esa caricia.
No quería una incógnita sin solución en esta historia, quería en cambio un amor multiplicado en chances que ni siquiera conozco pero puedo imaginar.
Mami, por supuesto, estuvo de acuerdo. Y papi, creo, se sintió honrado, después asustado, nunca un paso atrás.
Es mágico ver cómo se combinan las fantasías privadas en un gusanito que late como una vibración poderosa perdido en el cuerpo de mi amada.
El principio de boro fue el amor y el deseo y las visitas al médico y la palabra dicha más de una vez y las preguntas y el médico que hacía su negocio y el ritmo del cuerpo de mami y las películas porno que papi ve para poder entregarnos su donación.
Fue más de un año entre una cosa y otra.
Fue una noche de amor, de sexo y sí, también de alcohol cuando finalmente chocaron los planetas. O se pusieron en línea, porque fue una noche de eclipse, de luna roja que no vimos porque estabamos muy ocupadas en traer el cielo a un cuarto de telo con hidro y plasma para también tener nuestras propias porno que ni siquiera miramos.
Después comimos unas pastas junto al río. Y por primera vez, dice mami, yo dije que no tenía dudas, que quería, que deseaba, ver el mundo otra vez de la mano de un niño o una niña a quien pudiera mostrarle también lo aprendido. lo que duele y lo que acaricia. lo que esta y lo que falta. lo que nunca sobra. lo que siempre falta.
boro nacerá con dos madres, un padre, una hermana de 21 y una tía de un año y medio. me van a perdonar el resto de las tías y los tíos que los deje para otra vez, así es la prepotencia de la primera persona.
el principio, igual, todavía está escribiéndose, igual que yo que nunca termino de encontrar la letra justa.

No hay comentarios: