martes, 15 de abril de 2008

habilidades

a papi le gusta colgar luces de colores del techo y hacerlas girar, confundir a la luz en instantes más breves que parpadeos, hacer que la música tenga su propio paisaje. No es un truco si no una caricia para quienes buscamos un horizonte donde ofrendar la sonrisa que sobra en la cara cuando no tiene destinatario.
a mami le gusta dar zarpazos desde la pantalla, punzarte la panza hasta que sea necesario protegerla con las dos manos del embate que no cesa hasta que ella lo decide. por suerte, lo decide, por suerte el alivio llega junto con su sonrisa de un millón de dientes que dice: ¿lo hice de nuevo? ¿no?
a mí, me sale arrancar lagrimones. no sé si es mi alma de bolero o un atajo a los corazones ajenos.
esta enumeración caprichosa no habla de los cruces entre los tres. no dice de una boca abierta que vomita rabia ni de algunas noches escribiendo dormida ni de la tapa de un libro que hace cosquillas en la yema de los dedos ni de dos días en Cabo Polonio al principio de esta historia, ni de las broncas y los placeres después de cada fiesta. Mucho menos dice de lo que todavía no ha sucedido ni de lo que se está gestando, dentro de mami y en cada uno.

No hay comentarios: